Noche de Insomnio

Estaba solo, completamente solo, incluso el sueño nocturno me había abandonado… De pronto me pareció oír no unas palabras sino unos sonidos, unos sonidos siempre en tres suspiros Como viento y harina… “¿Qué puede ser eso? ¡No hay tiempo que perder!”, mascullé, y enderezándome el cabello con un trago de vino me puse en pie…